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Uveítis

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¿Qué es la Uveítis?

La uveítis es una inflamación de la úvea, la capa intermedia del globo ocular, responsable, entre otras cosas, del flujo sanguíneo de la retina.

La úvea se divide en anterior y posterior. La anterior la forman el iris y el cuerpo ciliar, dos estructuras relacionadas con el cristalino y la cámara anterior. La posterior está formada por la coroides, en contacto directo con la retina.

En última instancia cualquier parte del globo ocular puede verse afectada en el transcurso de esta enfermedad.

Importancia clínica

No se incluye dentro de las enfermedades oculares más frecuentes, pero en ningún caso se puede considerar una enfermedad rara.

Hoy día es una importante causa de ceguera y pérdida de visión a nivel mundial.

Puede afectar a individuos de cualquier edad, siendo más frecuente entre los 20 y 60años, con lo que la mayoría de los afectados están en edad laboral, con la repercusión en calidad de vida y productividad que esto supone.

Causas

Son múltiples las causas de una uveítis: infecciones oculares (entre otras: herpes, tuberculosis, toxoplasmosis), enfermedades sistémicas autoinmunes (algunas tan conocidas como la colitis ulcerosa o la esclerosis múltiple), traumatismos, tumores….

En muchos casos el proceso de diagnóstico es complejo, incluso en algunos no llega a conocerse su origen.

Síntomas

Es característico un ojo rojo, sin secreciones, con dolor, visión borrosa y sensibilidad a la luz. En otras ocasiones únicamente pérdida de visión.

Evolución

Es muy variable y depende de la causa que la ha originado, puede suceder un único brote de pocos días de duración, ocurrir varios brotes que se repiten a lo largo de la vida, o un único episodio que dure meses.

Complicaciones

Las uveítis, especialmente las crónicas pueden tener complicaciones que lleguen a comprometer la visión, tales como: catarata, glaucoma, edema macular o desprendimiento de retina.

Tratamiento

Los principales objetivos serán aliviar el dolor, reducir la inflamación, y tratar la causa infecciosa si la hubiera.

Uno de los pilares en el tratamiento son los corticoides, tópicos, sistémicos o intraoculares.

Esta enfermedad debe ser tratada y seguida de cerca por un oftalmólogo, y en ocasiones podrá ser necesaria la colaboración de varios especialistas, para ayudar al diagnóstico y para elegir el tratamiento más adecuado.